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sábado, 11 de junio de 2022

DEMASIADO TARDE PRINCESA

 


Todavía recuerdo aquel día en el que iba en el coche con mi padre y le hice escuchar, completamente entusiasmada, “FluorescentAdolescent”, la que era mi canción favorita del recién adquirido álbum de los Artic Monkeys. Le describí con fervor la historia que cuenta la canción: “trata de una mujer que ha pasado toda su vida pululando entre hombres y ahora que es mayor, se ha quedado completamente sola y desdichada”­­.

En aquel entonces no tenía la conciencia feminista que tengo ahora y la historia me parecía “de alma bohemia” y “original”. Se lo conté a mi padre exaltando la capacidad creativa del autor. Desde luego, no esperaba la respuesta que dio: “¿Otra más? El tema es precioso, pero el rollo de castigar a una mujer por haber llevado una supuesta mala vida huele un poco, la verdad”.

Tengo que admitir que la respuesta de mi padre me rompió completamente los esquemas, pero me hizo pensar. Echando un vistazo por la historia de la música, nos encontramos con infinidad de temas que ensalzan a la mujer por su belleza. Hay innumerables ejemplos, la famosa “Pretty Woman” de Roy Orbison, “You´re Beautiful” de James Blunt o “My Pretty girl” de John Mayall. Los Rolling Stones, en su bonita balada “She´s like a Rainbow” exclaman: “Como una puesta de sol / Convierte en color todo a su alrededor/ ¿Has visto una dama más bella?”.

Hay otra vertiente también muy corriente en la que se ensalza a la mujer por su capacidad de “dar placer”. Canciones como “Shook me all night long” de AC/DC (me estremeció toda la noche) o “Whole Lotta Rosie”, canción en la que cuentan la historia de una mujer que, “no es exactamente bonita/ no es exactamente pequeña/ pero “puede hacerlo toda la noche”. Bad Bunny también se ha sumado a esta lista de supuestos aduladores con canciones como “Me Porto Bonito”: “Ninguna como tú a mí me ha complacido”.

Como puede observarse, ser guapa o “sexualmente activa” son motivo de exaltación: se guapa, se sexualmente activa, que eso es atractivo y te dará éxito.

No obstante, paralelamente a este mensaje, la historia de la música muestra también la otra cara de la moneda. Hay una curiosa colección de canciones que se dirigen a la mujer en términos totalmente opuestos: “eres guapa y activa sexualmente, pero no lo has sabido gestionar bien (porque no elegiste estar conmigo) y por eso te has buscado el fracaso o has caído en la decadencia”. Esto es, los mismos argumentos que se han usado siempre para elogiarte, ahora los uso para insultarte o para celebrar tu caída en desgracia.

El célebre tango “Esta Noche me Emborracho” de Carlos Gardel, trata de una mujer a la que el cantante ve “salir de un cabaret como un gallo desplumado”. El tipo se pregunta cómo pudo hace diez años sufrir por ella, y por su rechazo.                                                                                           

La canción de The Sweet “Fox on the Run” (Zorra a la huida) insiste en el peligro que suponen mujeres como la protagonista: “Te crees que tienes una cara bonita/ pero el resto de ti esta fuera de lugar/ y ya no eres como eras antes”.                                                                                                     

Joaquín Sabina en su celebrada “Princesa”, cuenta la historia de una mujer que, en sus palabras, siempre está “entre la cirrosis y la sobredosis”, claro que, hace dos años, ella era “su princesa” y él sufrió por no ser correspondido, “Ahora es demasiado tarde, princesa” proclama victorioso.  

En la misma línea tenemos otro temazo: “Like a RollingStone”, del premio nobel de literatura Bob Dylan. La chica que le gustaba al protagonista ha caído en desgracia por su “mala vida” - consistente, entre otras cosas, en frecuentar encuentros con otros hombres-. El tema tiene un cierto aire de celebración.

Me recuerda un poco a esa situación en la que muchas mujeres nos hemos visto alguna vez: vas andando por la calle y un tipo te grita “¡guapa!” -o algo similar-, tú te giras, le miras mal y entonces el grito se convierte en “puta” o “fea” o algo peor.

Al parecer, la aspiración a ser guapa y atractiva para los hombres, que tanto se nos inculca desde la infancia, se esfuma muy rápido si no optas por estar con el hombre que decide considerarte así. En ese momento empieza el “guapa y sexualmente complaciente, pero puta y desdichada” o el “eras guapa, pero ya te has marchitado”.

No sé si la Diputada de Vox Carla Toscano estará de acuerdo en que esas “muestras de admiración”, como ella llama a los piropos, son tan frágiles como efímeras.

En una sociedad patriarcal en la que las mujeres son concebidas como criaturas dadoras de placeres afectivos y sexuales, la indignación de cierto tipo de hombre que descubre que su objeto de deseo lo ha rechazado, seguirá plasmándose en textos y canciones varias. Esos bohemios con el corazón roto, no dejan de hacer lo de siempre:  achacar el fracaso y decadencia de una mujer a su decisión de no ser “para ellos”.  Nada de esto resta un ápice a la admiración que pueda tener por estos artistas y su obra, pero “la hermenéutica de la sospecha” que menciona Celia Amorós (el distanciamiento crítico frente a lo que tenemos en frente) debe operar en todos los ámbitos. También en la música.

jueves, 31 de marzo de 2022

ROSALIA Y LAS “PUTAS” QUE Sí NOS IMPORTAN

 



Mucho se está hablando, desde distintos ámbitos, del último disco de Rosalía “Motomami”. Una de las canciones, “Hentai”, tiene una frase que está en el centro del debate: “siempre me pone por delante de esa puta”. La ola de críticas no se ha hecho esperar.

Según la cómica y guionista Henar Álvarez, Rosalía muestra una clara falta de sororidad al vejar a otra mujer llamándola puta: “es fruto de la rivalidad que se nos ha inculcado a las mujeres, desde niñas, por conseguir la atención de un varón”, argumentaba. Posteriormente, justificó la letra porqué el disco trata de “el mal desear”, y esos sentimientos son “humanos” en el contexto de “desear a una persona ciegamente”.

La periodista y humorista Nerea Pérez delas Heras aboga por “salir de la literalidad en la interpretación de los productos culturales y artísticos”. En sus palabras “la canción trata de estar atravesada por la lujuria y en ese contexto caben frases en las que una no es racional, ni políticamente correcta, ni tampoco feminista”.

Dejando a un lado la opinión de cada cual al respecto, yo quisiera poner el foco en otro aspecto de la cuestión que me resulta de lo más revelador. Hace unos meses, Rosalía publicaba otro tema  “Linda”, junto a la rapera dominicana Tokischa, donde podía escucharse: “le escupo en la cara al tiempo como si fuera mi puta”.

En la primera de las frases mencionadas, todo el mundo parece interpretar que esa “puta” no se refiere a una mujer prostituida sino a una mujer “como otra cualquiera”. Una mujer vejada por vivir su vida sexual con libertad. La palabra “puta” se ha usado históricamente como insulto y de forma peyorativa, para culpabilizar el deseo femenino. El feminismo ha luchado contra esa realidad, por ello, muchas mujeres se han sentido ofendidas al entender que Rosalía sigue así perpetuando el orden patriarcal llamando “puta” a otra mujer. Sin embargo, en la frase de la segunda canción mencionada, cuando usan el término “puta” se refieren a lo que algunos llaman “trabajadora sexual” y otras calificamos como “mujer prostituida”. Nadie se inmutó.

Ese es el valor que la sociedad concede a las llamadas putas. Porque a ellas, al parecer, se las puede escupir en la cara, son putas. A ellas no se las humilla, son putas. A las putas jamás se las viola, para algo son putas. Y, como bien dice la periodista y guionista Diana López Varela “Las putas nunca, nunca, son asesinadas: mueren, obviamente, porque son putas”.

Mi admirada activista abolicionista AmeliaTiganus explica que “muchos puteros quieren hacer a las putas lo que nunca harían a sus esposas”. En su libro “La Revuelta de las Putas” también cuenta que estos hombres, fuera del prostíbulo, son incapaces de negociar en términos de igualdad un encuentro sexual con una mujer, “se encuentran perdidos, pues no pueden ejercer la dominación que les otorga el billete en el prostíbulo”. En un mundo donde el feminismo cada vez ocupa más espacios, el prostíbulo es el único lugar donde pueden seguir siendo “los machos de siempre”, y seguir perpetuando los códigos de la masculinidad hegemónica que ya no son tan aceptados en otros ámbitos.

Si la frase que escuchamos fuera “le escupo en la cara al tiempo como si fuera mi esposa”, probablemente, entraríamos en cólera, pero ¿qué nos importa lo que les hagan a las putas? Ellas son “las otras”, no sólo no nos importa lo que les suceda, sino que asumimos, al parecer, que deben aceptar cosas que no permitiríamos para otras mujeres.

Mientras tanto, las que viven en la prostitución siguen teniendo una tasa de mortalidad cuarenta veces más alta que el resto de las mujeres. Según la escritora y activista sueca Kajsa EkisEkman, recientemente se publicó en Canadá un estudio que concluía que para una mujer era mucho menos peligroso vivir sin techo o caer en la drogadicción que entrar en la prostitución. A su vez, el 80% del millón aproximado de seres humanos que pasan por las redes de tráfico de personas son mujeres, y en España, más del 90% de las mujeres dedicadas a la prostitución son inmigrantes en situación irregular. La brecha de la desigualdad es un auténtico foso en su caso.

Como bien explica Amelia Tiganus, que la prostitución no sea una preocupación general es un problema, porque a todas las mujeres nos afecta que existan espacios físicos donde los hombres pueden abusar del poder que tienen sobre mujeres pobres y vulnerables.

 

 

 

viernes, 25 de marzo de 2022

TREMENDAS “PRIVILEGIADAS”

 



Hace unas semanas, la actriz canaria Sara Sálamo acudió al podcast satírico “Estirando el Chicle”. El programa me pareció muy divertido, e hicieron algunas reflexiones interesantes. No obstante, de todas las cuestiones que trataron hubo una que se hizo especialmente viral en redes sociales: lo “inmensamente privilegiada” que se considera Sara Sálamo. Concretamente, el clip que circuló era un corte de video en el que Sálamo decía lo siguiente:  “Si estas en una postura de privilegios, como es mi caso, porque soy una mujer blanca, heterosexual, europea, estoy en una buena situación económica y trabajo en lo que me gusta. De ahí se espera, me quede sentada en un sillón. Si veo la realidad y veo que el mundo no es como mi vida, se espera que no haga nada para que la vida de lo de los demás sea mejor.”

La mismísima Irene Montero compartió el video en su cuenta de Instagram y entre los comentarios abundaban elogios y palabras de amor y admiración hacia la actriz.                                                                                                                          Entiendo lo que Sara quiere expresar con esas palabras, pero al escuchar el termino “privilegiada”, inevitablemente siento una luz roja que se me enciende por dentro. Sara Sálamo puede ser privilegiada (a ojos del sistema) por ser blanca y rica, pero parece olvidar que el sistema la oprime a ella también por una sencilla razón: es mujer.

Nacer mujer en un sistema patriarcal no es ningún privilegio, es justo lo contrario. La opresión se cimienta en un sistema donde el opresor saca beneficio del oprimido y necesita que éste siga existiendo para que él siga teniendo un beneficio social.                  

En los tiempos en los que se esclavizaba a las personas negras en Estados Unidos, el principal objetivo no era asesinarlas, sino esclavizarlas, pues se buscaba sacar rédito económico de ellas. Así, a nosotras se nos dice que ser mujer tiene que ver con ejercer la vocación de llevar a cabo las tareas de crianza y cuidado, (tareas que en realidad son impuestas, no innatas) de esa manera, la sociedad en la que vivimos se sustenta  en una especie de andamio invisible que está hecho del trabajo gratuito de las mujeres. El sistema también saca un claro beneficio de nosotras y de la asimetría de poder que vivimos.

Esta estructura social es injusta y tenemos muchas razones para querer cambiarla, de ahí viene el feminismo. Sara puede perfectamente hacer activismo, y no sólo tiene que empatizar con los grupos discriminados para poder ejercerlo.

Además, aquí hay otra cuestión que me suscita mucha rabia. Cada vez que se expone la realidad de las mujeres en Afganistán, que no pueden trabajar o salir de casa sin “burka”, o cada vez que se menciona la “mutilación del clítoris” que sufren muchas niñas en todo el mundo, se suele decir que las mujeres que vivimos en lugares donde no se practican esas atrocidades somos unas “privilegiadas”. No estoy de acuerdo. El poder trabajar o mostrar nuestro rostro, o el que no se dañe nuestra integridad física, no es un privilegio,  es un derecho exigible para cualquier persona.

No somos privilegiadas por poder votar o recibir educación desde edad temprana, somos personas con derechos (y no todos). Sin embargo, el problema que sufrimos sigue siendo estructural. Sara puede votar pero, tal y como ella misma denunció en otra ocasión, a causa del androcentrismo en la medicina, muchos estudios clínicos no tienen en cuenta su realidad biológica (metabolismo, sistema hormonal, efectos secundarios…) a la hora de elaborar medicamentos o investigar ciertas enfermedades.  Como bien dice Nerea Pérez de las Heras, “Ser feminista se parece más a hablar un idioma que a votar a un determinado partido político”, y es que, una vez te “empapas” de teoría feminista, ves que muchas realidades que damos por normales están, en  realidad, contaminadas por el machismo. El problema es de base, y no se trata sólo de luchar contra las injusticias claramente visibles (que también) sino también en ver más allá de  las normas que nos son impuestas desde fuera y frente a lo que personalmente vivimos y sentimos.

Me sorprende que la Ministra de un Ministerio creado para impulsar las políticas de igualdad, crea que las activistas feministas luchan porque “son empáticas con los que verdaderamente tienen problemas”, y no porque ellas también (como mujeres que son) sufran una terrible desigualdad estructural.

Me pregunto si el llamarnos “privilegiadas” constantemente, no será otra estrategia para ponernos más trabas. Me pregunto si no será otra excusa más para que agachemos la cabeza, que creamos que nuestra realidad ya está bien, y paremos de luchar por cambiarla.

 

 


lunes, 24 de enero de 2022

MATXISMOAREN ERAGINA GENERO-INDARKERIKO HILKETETAN

 


1997. urtean, Ana Orantes etxeko andreak senarraren eskutik jasandako kolpe eta bortizkeriak deskribatu zituen telebistako programa batean. Hurrengo egunean, senarrak bizirik erre zuen Orantes, bere bost seme-alaben begiradapean. Herritarren asaldura hain izan zen handia, non Espainiako Gobernuak neurriak hartu behar izan zituen, hala nola, bikotekideak edo bikotekide-ohiak eraildako emakumeak zenbatzen hasi zen. Hala ere, Ana Orantes ez da gaur egun Genero-Indarkeriaren biktimatzat hartzen, 2003an hasi baitzen Gobernua horiek zenbatzen. Ordutik, 1114 emakume izan dira erailak Emakumeen Aurkako Indarkeriaren ondorioz.

Bi urte geroago, 2005ean, hilketa horien zifrak neurriz kanpokoak zirela antzeman zuen Espainiako Gobernuak. Hori dela-eta, indarkeria mota hori matxismoak eragindako gertakari sozial (gaitz sozial) gisa hartzen hasi zen gizartea, eta ez kasu isolatu gisa. Haatik, Gobernuak Genero-Indakeriaren Aurkako Babes Osorako Lege Organikoa onartzeko lege-proposamena sustatu zuen, ondoren, Diputatuen Kongresuan gehiengo osoz onartua izan zena.

Oraintsu, Vox alderdi politikoak aipatutako legea bertan behera uzteko eskatu dio Diputatuen Kongresuko Batzorde Iraunkorrari, gizonekiko diskriminazio-egintza dela baiteritzo. Alderdi horren ustez, matximoak ez du inolako zerikusirik krimenekin. Aipatzekoa da, Vox ez dela baieztapen hori egin duen bakarra izan; botere judizialeko kide batek, hain zuzen, Auzitegi Goreneko Antonio Salas epaileak  honako hau esan du berriki: alkohol-eta droga-abusua emakumeen kontrako indarkeriaren egintza gehienen atzetik dagoela eta erasorik gehienak estres-maila handia dagoenean edo kontrola une batez galtzen denean gertatzen direla. Era berean, matxismoa ez dagoela gaitz horrekin erlazionatua.

Aitzitik, esandakoa ez da zuzena. Pilar Alvarezek burututako ikerketa batean, indarkeriko 631 epaieetatik 35etan (% 6 baino gutxiago) baino ez dela alkohol eta droga-abusua ageri antzeman da.  Bestetik, hilketa gehienetan erasotzaileak biktima (hiltzeko asmoarekin) itxaroten duela argi ikusi da; suminkortasun-krisiak edota bat-bateko amorruak oso eskasak dira.

Aurrekoarekin jarraiki, ezin daiteke esan matxismoak krimen horietan eraginik ez duenik. Izan ere, gizartean badago gizonari mesede egiten dion botere asimetria bat, eta historikoki boterea duten kolektiboek bortitzkeria sustatu dute gainontzekoengan, hala nola, arraza edota klase zapalkuntzan.  Gainera, gizarteak (heteropatriarkatuak) gizon eta emakume izateko arau zehatzak esartzen ditu. Esaterako, gizonek maskulinitate hegemonikoaren eragina jasaten dute gaztetatik, eta horrek jarrera bortitzak hartzera bultzatzen ditu. Era berean, sistemak emakumeak subjetu baliogabeko, babesgabe eta eskuragarri gisa erakusten ditu.

Bestalde, esan beharra dago Genero-Indarkeriaren Aurkako Babes Osorako Lege Organikoa ez zaiola emakume orori aplikatzen, bikotekidea edo bikotekidea zenak gauzatutako emakumeen hilketak baino ez baititu jasotzen. Hortaz, ezezagun batek emakume bat hilko balu edota bezero batek prostituta bat hilko balu (tamalez, sarritan ematen diren gertaerak) horiek ez lirateke Genero-Indarkeriaren biktimatzat hartuko eta, ondorioz, ez litzateke legea aplikatuko. Horrenbestez, ezingo genuke baieztatu aipatutako legea gizonekiko diskriminazio-egintza denik, emakume izateak, berez, ez baitu lege horren babesa ziurtatzen.

Aurreko lerroetan aipatutakoa kontuan izanda, esan dezakegu emakumearen aurkako indarkeria den fenomeno soziala geldiarazteko beharrezkoa dela 2005eko Lege Organikoa. Halaber, bada Genero-Indarkeriarekin bukatzeko beharrezko beste kontu bat: matxismoak emakumearen aurkako indarkerian eragina duela onartzea. Ezin genituzke eraso matxistak gainditutzat eman kasu isolatu hutsak direla usteko bagenu, arazoaren ardatza galduko baikenuke.

 

domingo, 10 de octubre de 2021

HILEKOAREN ETA UMETOKIAREN INGURUAN DAUDEN MEZU NEGATIBOEK 4.500 BORONDATEZKO UMETOKI ERAUZKETA GAUZATU DITUZTE INDIAKO MENDEBALDEAN


 

Emakumeei bakarrik eragiten dieten fenomeno askorerin gertatzen den bezala uteroaren inguruan arbuio eta ezezkotasun ikaragarria nabari daiteke; Adibidez, Indian, uteroa izateak emakumeen produktibitatea ekiditen duela uste da. Horrela, Maharashtra Estatuan 4.500 borondatezko umetoki erauzketa antzeman dira azken hiru urteotan.

Umetokia edo uteroa emakume orok duen organoa da. Madari itxurako erraia honek 7.5zm neurtu eta 100g pisatzen ditu, eta haurdunaldi garaian umea gordetzea du helburu. Era berean, hilekoaren isurketa eta periodikotasuna kontrolatzen du, beraz, hilekoa izateko beharrezko organoa da. Bestalde, hilekoa emakumeei eragiten dien odol-jarioa da; obulua obulutegitik kanporatu eta ernaltzen ez denean gertatzen dena. Emakumeek soilik dituzten organo eta fenomeno natural batzuekin gertatzen den bezala, uteroaren inguruan arbuio eta ezezkotasun ikaragarria nabari daiteke, hala ere, esan beharra dago, umeak edukitzeko funtzesko baldintza dela. 

Umetokiaren inguruan dagoen ezezkotasuna antzinarotik dator; fenomeno hau egiaztatzen duen gertaera bat aipatzekotan, adibidez, Histeria hitzaren jatorria aipa genezake. Izan ere,  Histeria grezierazko Hysteron hitzetik dator, umetokia esan nahi duena. Histeria egoera sikologiko latza da, haserre eta saminarekin lotzen dena eta emakume zein gizonezkoei eragin diezaiokena. Aintzinan emakumeek bakarrik zuten gaixotasuna zela uste zuten pentsalari askok, hala nola, Hipokrates eta Platonek; filosofo hauen arabera, Histeriak emakumeei bakarrik eragitzen zien gaixotasun mentala zen, eta umetokiarekin zuen lotura. Emakumeek bakarrik zuten gaixotasuna zela zioen Freudek ere;  bere  esanetan,  emakumeen gaitz guztien errudun nagusia zen umetokia. Horrela, gaixotasun mentalak sendatzeko tratamenduetako bat umetokia kirurgikoki erauztea zen. Lehen esan bezala, gaur egun, badakigu, histeriak emakume zein gizonezkoei eragin diezaiokela eta ez duela umetokiarekin inolazko loturarik.  Era berean, badakigu  idazleak, filosofoak, soziologoak edo emakumeen eskubideen defendatzaileak zirela Histeria gaixotasunaz diagnostikatutako lehen emakumeak. Ahotsa altxatzen zuten edo obeditzen ez zuten emakumeak gaixotzat hartzen ziren, ez baitzen ohikoa.

Umetokiaren inguruan dauden kondairak ez dira antzinaroan geratu; Nazio Batuen Erakundeko agintariak ehunka umetoki erauzketa kasu ikertzen ari dira azukre kanabera mozten duten emakumeen komunitate batean, Indiako mendebaldean. Izan ere, uteroa izateak emakumeen produktibitatea ekiditen duela uste da, beraz,  kontratistek dirua aurreratzen diete emakumeei ospitale pribatuetan umetoki erauzketak aurrera eramateko. Shaaron Rodriguez Nazio Batuetako kidearen esanetan; "Emakume horien egoera hain da prekarioa, ezen ezin dutela ezetz esan".

Jan Swasthya Abhiyan Indiako gobernuko kideak Maharashtraren egoerari buruz bideratutako ikerketa baten arabera 4.500 histerektomia baino gehiago gauzatu dira azken hiru urteotan, beraz, gobernuak ikerketa batzorde bat osatzeko agindua eman du. Izan ere, umetokia kendu duten emakume batzuek aitortu dutenez ondorio latzak sufritu dituzte ebakuntzaren ondorioz, hala nola,   lepoko min jasaezina eta zorabioak. 

Mahja Abje Indiako aktibista feministak dionez “Egoera hau bukatzeko beharrezkoa da hilekoaren eta uteroaren inguruan dauden mezu negatiboak ezabatzea; ankerkeria hori saihesteko lehen pausoa da”. Era berean, Malala aktibista feministak uteroaren aurkako mezuak matxismoak eragindako kondairak direla esan du; bere esanetan “Kondaira horien zabalkuntza emakumeei oztopo gehiago jartzeko estrategia bat baino ez da, burua makur dezagun erabilitako beste asmakizun bat”.

 

 

martes, 9 de febrero de 2021

SORORIDAD Y AUTOCRÍTICA


 "Si queremos que no nos pisoteen, no nos pisoteemos entre nosotras", estas eran las letras que mostraba la pancarta de una mujer que marchaba delante de mí en la manifestación feminista del 8 de marzo. Me pareció una reflexión tan interesante como valiente. Y es que no siempre es fácil hacer autocrítica, pero sí es necesario para mejorar.

El feminismo me ha ayudado en muchos sentidos, y uno de los ejercicios más difíciles que me ha llevado a hacer es el de observarme. Una vez adquirida la conciencia feminista he entendido que ciertos comportamientos y sentimientos propios no han sido correctos. Y los he modificado, o, al menos, lo he intentado. Por ejemplo, una de las conductas que he decidido no volver a llevar a cabo jamás es la de criticar a otras mujeres utilizando argumentos misóginos y machistas.  Somos muchas las mujeres que en algún momento de nuestras vidas hemos sido más críticas con la mujer con la que nos han puesto los cuernos que con el hombre que nos ha coronado. Y eso no está bien. Es injusto y desafortunado. Y ya ni hablar de achacar esa infidelidad a las provocaciones de la mujer, eso es, simplemente, lamentable.

El feminismo ha puesto en valor la práctica de la sororidad. Este concepto, que viene del latín soror "hermana" pretende aumentar la fraternidad entre mujeres.  A mí, personalmente, me parece una de las revoluciones más significativas del feminismo, pues, lamentablemente para nosotras, los enfados entre mujeres están plagados de conflictos referidos a los hombres.  Estas rivalidades no hacen más que causarnos malestar y, aunque creo primordial hacer un ejercicio de autocrítica e introspección para cambiarlo, también considero necesario cambiar todo elemento externo que nos lleva a actuar de esta manera. Porque sí, las influencias del patriarcado alimentan los supuestos de celos y envidias femeninas.

Cuando somos pequeñas, todo cuento nos muestra a las mujeres como rivales. En 'La Cenicienta', por ejemplo, la madrastra y hermanastras de Cenicienta solían maltratar y humillar a Cenicienta. Disney las planteó como "feas" y parece que no pudieron soportar que fuera Cenicienta la que captara la atención del príncipe. En 'Blancanieves', a su vez, la madrastra decide matar a Blancanieves porque el espejito mágico le comunica que es ésta la mujer más bella del reino. También la Bella Durmiente cayó en un profundo sueño por culpa de otra mujer.

 A parte de la obsesión por hacernos rivales a las mujeres, y de poner al hombre como origen de esta enemistad, también he captado una cierta tendencia a catalogar a las mujeres como "malas por naturaleza". Siempre me ha cabreado un poco esta afirmación (tantas veces repetida) porque, simplemente, no es verdad. Yo no creo que los conflictos entre mujeres mencionados anteriormente tengan que ver con nuestro estado natural de "maldad". Tampoco creo que las mujeres sean más malas que los hombres. Ni que ellos sean más nobles. Como bien explica Diana López Varela: "Las mujeres hemos estado tradicionalmente pegadas al macho, a la casa, compitiendo por él, por ser la elegida y mucho menos acostumbradas a trabajar en equipo, por y para nosotras".  Y es que, nuestro proceso de socialización es primordial a la hora de asentar ciertos comportamientos y desarrollar nuestra personalidad. Somos seres profunda, psíquica y constitutivamente sociales y eso significa que somos lo que aprendemos. Más bien lo que nos enseñan.

Cabe mencionar, además, que, al igual que existen celos y envidias femeninas, en las cuales, insisto, tenemos que trabajar, las mujeres también establecemos relaciones increíblemente sinceras y genuinas. Pensad en vuestras amigas. Nosotras creamos relaciones llenas de comprensión, amor, cariño, ternura, confidencias, generosidad, tolerancia, apoyo incondicional y diversión. Obviamente existen mujeres malas y crueles, al igual que hombres, pero definir la relación de las mujeres siempre como tóxica y poco real contradice la experiencia más elemental de todas nosotras.

Uno de los agentes de socialización más importantes hoy en día son los medios de comunicación audiovisual, cuyo discurso reproduce una inexacta representación de las mujeres. Tal y como expresa Pilar Aguilar, en la vida real, las mujeres son autoras de un 5% de los asesinatos, en las series, no obstante, de un 30-40%. Si a eso le sumamos que son pocas las películas en los que las mujeres salen adelante juntas y baten a un rival y que también son escasas las series en las que se muestra la sororidad como ambiente habitual entre las mujeres, cabe entender que no sólo somos nosotras las que tenemos que cambiar y hacer autocrítica.

Para poder crecer en la sororidad y ejercerla, necesitamos estímulos que nos lleven a ello.  Debemos dejar atrás los cuentos y películas donde las mujeres se enfrenten por el amor de un hombre, o donde la envidia y competitividad entre ellas surja siempre en relación a la belleza y al atractivo físico. También debemos superar la idea de que las mujeres somos malvadas. Una vez interioricemos la importancia de la sororidad y la conciencia feminista recorra nuestras entrañas, entonces no hay excusa: Debemos eliminar las actitudes machistas y misóginas hacia otras mujeres. No podemos pisotearnos entre nosotras, ya lo decía aquel cartel.

 

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